LAS REGLAS DEL JUEGO

 

LAS REGLAS DE JUEGO

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REGLA VI
LOS ÁRBITROS ASISTENTES

Se designaran dos árbitros asistentes que tendrán la misión de indicar, a reserva de los que decida el árbitro:

Cuando el balón ha rebasado en su totalidad los límites del terreno de juego.
A que equipo corresponde efectuar los saques de esquina, banda o meta.
La intención de realizar una sustitución.
Cuando deberá ser sancionado un jugador por estar en posición de fuera de juego.
Cuando se produce alguna falta u otro incidente fuera del campo visual de árbitro.

En caso de intervención indebida o de conducta incorrecta de un árbitro asistente, el árbitro prescindirá de sus servicios y tomará las disposiciones para que sea sustituido, dando cuenta del hecho al organismo competente. Los árbitros asistentes serán provistos de banderines que facilitará el club en cuyo terreno se juegue el partido.

Los árbitros asistentes deben llamar la atención del árbitro sobre toda infracción cometida a las Reglas de Juego comprobadas por ellos y si estiman que el árbitro no pudo apreciarla, pero el árbitro será siempre último juez en la decisión a tomar.

Un árbitro asistente no puede ser objeto de sanción mas que tras informe del árbitro por injerencia no justificada o insuficiencia en la obra de colaboración y asistencia al árbitro.

Los árbitros asistentes han de ser aleccionados y ordenarles que, salvo en casos de dudas razonables y profundas (falta de visión, lejanía, etc., del árbitro) no les corresponde levantar el banderín para señalar la falta, con el árbitro de cara a la jugada y próximo a ella o si éste se encuentra de espaldas.

Los árbitros asistentes son esencialmente los mejores colaboradores del árbitro. En ellos descansa la seguridad de que la "zona ciega" está vigilada. Su misión es delicada y unos malos ayudantes pueden hundir una buena labor arbitral.

No han de penetrar en el terreno de juego, salvo excepciones, (lesión del árbitro, llamada de éste).

Se debe tener en cuenta su juicio en las salidas de banda, corners y en los fueras de juego, así como, por su visión lateral, en la posibilidad de apreciar si un balón ha traspasado la línea de gol por completo, siempre sobre la base que quien decide y manda en todo caso es el árbitro.

Si por apreciar alguna anormalidad en la consecución de un tanto, se quedase parado y el árbitro no fuera a consultarle pese a su posición, debe correr hacia el centro del campo, pues el árbitro ha resuelto lo que él ha entendido como correcto.

Para indicar la decisión de gol, basta que el árbitro asistente corra hacia el centro del campo, sin hacer señales de bandera. Si queda quieto indica al árbitro que algo anormal ocurrió.

Si el árbitro desea el juicio de un árbitro asistente, ha de procurárselo antes de tomar una decisión, y no después.

Solo indicarán posición de fuera de juego, cuando exista posición antirreglamentaria de un jugador, mas influencia de éste en el juego o distraiga con su presencia a un jugador contrario.

El árbitro asistente debe vigilar la correcta ejecución del saque de meta y de esquina.

Los árbitros asistentes tienen la obligación de mirar los tacos de las botas de los jugadores, un momento antes de salir al terreno de juego (nunca en los vestuarios de los equipos) y en las sustituciones.

Observarán las redes de las porterías antes del inicio del partido y tras el descanso.

El árbitro puede limitar las funciones de un árbitro asistente, cambiarle de banda y hasta expulsarle, si comprueba hechos graves.

El árbitro asistente debe siempre permanecer en la misma línea que el penúltimo defensor o, cuando éste está desbordado, a la altura del balón.

El buen árbitro asistente ha de ser fundamentalmente discreto, pasar inadvertido y someter sus ideas a las instrucciones dadas por el árbitro sin pretender destacar personal e individualmente.

La relación árbitro-asistentes, tiene que responder a mutuo entendimiento y conversaciones atentas, pues de nada servirá una buena señal si el árbitro no puede verla, o el señalamiento de una infracción con el árbitro de cara y esté aplicando la ventaja.

El árbitro asistente está obligado a actuar sabiendo, como, con qué criterios, con cuales instrucciones aclaratorias y de que manera se han de señalar al árbitro las infracciones apreciadas.

En ningún caso el árbitro asistente debe sentirse molesto si el árbitro no atiende sus indicaciones y toma su propia decisión por considerar aquellas incorrectas.

En el vestuario, ya en el ambiente del partido, evitar hacer comentarios ni entablar conversaciones con las personas ajenas al equipo arbitral que pasen a la caseta. Contestará de forma muy escueta solo a lo que se pregunte y será, al máximo, prudente y correcto.

Controlará los banquillos con objeto de que no haya en ellos personas no acreditadas, no permitiendo a éstas su permanencia en él, como igualmente prohibirá sentarse en el mencionado banquillo a aquellos jugadores que hayan sido expulsados del terreno de juego.

Jamás debe con su gesto conceder la ventaja, no es cosa suya.

No permitirá que los jugadores suplentes realicen ejercicios de calentamiento con una camisola de color similar a los contendientes que pudiera inducir a error.

El penalty, salvo raras excepciones, será solo y exclusivamente responsabilidad del árbitro. Es aconsejable que si el árbitro asistente cree que una acción del juego es merecedora de la máxima pena, actúe como previamente le haya aconsejado el árbitro.

 

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