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Heraldo de Aragón
CULTURA |
26 de mayo de 2005
LIBROS |
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MIGUEL ÁNGEL YUSTA descubre su íntimo peregrinaje
poético.
El autor presentó ayer tarde su primer libro de versos,
"Peregrino de ausencias", acompañado de los escritores Ricardo Vázquez-Prada y
José Verón Gormaz.
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J. D. L. Zaragoza |
Miguel Ángel Yusta (Zaragoza, 1944) es conocido en los medios literarios
aragoneses como uno de los autores que más acertadamente ha llevado a cabo una
actualización temática y una renovación estilística de la popular copla
aragonesa. Con un amplísimo repertorio ya en su haber, la ciudad le ha dado un
justo reconocimiento a esta labor premiándole sucesivamente en los distintos
certámenes que, desde hace años, viene patrocinando el Ayuntamiento de la
capital aragonesa y distintas instituciones.
También en HERALDO es conocida su actividad como articulista y antólogo de
célebres coplas, en ese dominical "Rincón de coplas" que desde hace tres años se
publica en estas páginas.
Pero Miguel Ángel Yusta ha ido elaborando a la par de sus coplas un trabajo
poético donde se expresan de modo más personal e íntimo sensaciones,
sentimientos e ideas que, desde su perspectiva estética, muy acrisolada a lo
largo de los años, nos ofrecen su mundo interior en uno de los campos más
recurrentes de la poesía: el del amor.
Poesía amorosa la suya, poesía de sentimientos, donde el amor y el desamor, como
en los viejos cancioneros tradicionales, pero con una sensibilidad moderna, van
desgranando sus quejas, en un itinerario o peregrinaje que lleva fatalmente a la
soledad, al abandono, a la ausencia, como acertadamente dice el título del
libro.
Con un tono quedo, susurrante, a media voz (que ya formula Miguel Ángel Yusta en
el primero de sus poemas), como si no quisiera despertar el sueño hechizado de
una extrema intimidad coloquial, el poeta recorre todas las circunstancias del
amor, las muchas facetas de su compleja identidad, desde la alegría a la
desesperanza, desde la inspiración al engaño, donde ilusiones ganadas y sueños
perdidos contraponen deseo y realidad.
La fácil versificación a la que el poeta está acostumbrado es puesta aquí al
servicio de una concreta intensidad emotiva, de hondo acento lírico, con
imágenes claras, puras, desnudas, que expresan su voluntad de servir a un
sentimiento, a una idea, despojada de toda retórica: "Ven/ que mi alma y mi
cuerpo te abracen./ Ven: que posea tu vida y te alcance./ Ven:/ para ser como el
aire de tu aire,/ la luz en tus ojos/ el alma en tu carne".
"Peregrino de ausencias" ha sido publicado por UnaLuna Ediciones y lleva
fotografías de Doris Baillet Lichti, que contribuyen a enriquecer el espíritu
lírico del libro. |
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