Muchas veces, la necesidad de ayudar a un amigo o a
un grupo de personas con las que compartes el día a día, lleva a uno a
sacar lo mejor de sí para intentar ayudar. Este es el caso de Eduardo
Celma Neira, de cuarenta años de edad.
Es entrenador del Oliver de Primera Cadete, y
ante la insistencia de la gente del club, ha accedido a volver a
calzarse las botas para ayudar a salvar al Regional Preferente: "No
me apetecía mucho volver a jugar, pero mi deseo de ayudar al club ha
hecho que al final haya aceptado".
Cuenta con una larga trayectoria como jugador y ahora
llevaba dos años retirado: "Jugué en Casetas y en Binéfar cuando
estaban en Segunda B y Tercera, así como en Sabiñánigo, Monzón,
Villanueva y en Brea".
A pesar de haber regresado, ha pactado con el club
una condición: "En principio únicamente voy a jugar los partidos que
disputemos en casa".
Y es que ahora tiene obligaciones que cumplir:
"Tengo que dedicar tiempo a la familia y, además, algunos viajes son
largos y yo trabajo en turno de noche".
Suele jugar de media punta y por lo que parece no se
le da mal, ayer anotó dos goles: "Juego cerca de los delanteros, me
encuentro cómodo".
Los goles fueron de calidad: "En el primero me
cayó un rechace y enganché una bolea y el segundo de vaselina".
Físicamente no se encuentra como un chaval, pero
realiza ejercicios con sus chicos de cadetes: "De pulmones voy bien,
pero el dolor de las piernas me va durar dos o tres días seguramente".
Si ha accedido a aportar su juego y experiencia al
equipo es porque cree que es posible salvarse: "Nos falta arrancar
puntos fuera. Hay calidad en los chavales, y los veteranos que hemos
fichado ahora tenemos que aportar serenidad y confianza".
Disfruta mucho como entrenador y el equipo al
que dirige está bien situado: "Estamos sextos e intentamos jugar
bien, tenemos unos chavales muy majos".
Curiosamente, lleva entrenando junto con su segundo
entrenador, a los mismos chicos desde hace cinco años: "Nos hicimos
una promesa, mi compañero y yo, de que podíamos conseguir logros con
ellos si empezábamos desde pequeños, además juegan ahí nuestros hijos".
Tiene dos deseos principales para el futuro del C. D.
Oliver: "Espero que se salve el Regional y que el Oliver vuelva a un
primer nivel en el fútbol base aragonés".