| CARTA DE UN JUGADOR a PAPA |
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Querido Papá: No se cómo decírtelo. Seguramente crees que lo haces por mi bien, pero a veces no puedo evitar sentirme molesto, raro y mal. Me regalaste un balón cuando apenas empezaba a andar, y aún no iba al colegio cuando ya me apuntaste al equipo. Me gustaba entrenar durante la semana, bromear con los compañeros y jugar los sábados, como hacen los equipos grandes. Entonces me divertía y tu
también.
Pero ahora, cuando vas a verme, a los entrenamientos o a los partidos.... no sé, ya no es como antes.
Ese entrenador del que dices que es un inepto, es mi amigo, es el que me enseñó a divertirme jugando. El chaval que el otro día salió en mi puesto, ¿te acuerdas?, aquel a quien estuviste toda la tarde criticando "porque no sirve ni para llevarme la bolsa" como tú dices, ese chico está en mi clase y también es mi amigo. Cuando lo veo, muchas veces me da vergüenza. No quiero decepcionarte.
Pero a veces pienso que no tengo suficiente calidad, que
no llegaré a ser profesional y a ganar millones, como tú quieres. Tu Hijo que te quiere. |